¿Cómo contribuir a la construcción de una cultura de paz?

Convivencia

El conflicto armado en Colombia, que se ha extendido por más de 60 años, es el más antiguo del continente, haciendo que ningún ciudadano haya podido esquivar sus terribles efectos; conflicto que surgió según lo narran las historias, en el año 1948, originado inicialmente por un enfrentamiento entre partidarios liberales y conservadores y avivado luego por el inconformismo frente a las desigualdades sociales, reflejadas en la falta de empleo y oportunidades, concentración de la riqueza, injusticia social, intolerancia, indiferencia, corrupción, entre otros.

Hasta hoy, esta guerra ha arrasado con la ilusión y la esperanza de los colombianos, dejando heridas en el alma de la gente y negando el derecho constitucional a vivir en paz. Nuestros niños y jóvenes han estado siempre acechados por la violencia y no han tenido la oportunidad de vivir un solo día, la verdadera paz, no conocen su sabor, ni han podido maravillarse de ella.

Es evidente la preocupación por esta problemática generó en el gobierno y la sociedad en general, lo que llevó a considerar los "procesos de paz", con un primer intento en 1984, desde que comenzó a escuchar con frecuencia los términos "acercamientos". negociación "," acuerdos "y la expresión" diálogos de paz "y venimos fluctuando en un imaginario de guerra y de paz.

En el futuro del asunto, los sucesos sucedieron que marcan nuestra historia, desde los crueles incidentes que han tenido lágrimas en nuestros ojos, hasta los reconocimientos importantes como el premio nobel de paz, otorgado a nuestro presidente y ahora el esperanzador definitivo del conflicto, que se materializa con la dejación de las armas por parte de las FARC (la guerrilla más antigua del continente), manifestación que nos fortalece y nos descubre de fe, en la posibilidad de una vida mejor, en un país que empieza a resurgir, abordando ya el camino del posconflicto.

Pero para que estas semillas de hermandad, regocijo, unión y reconciliación germinen con la vigorosidad que desean, es necesario que todos los habitantes de este país, desde nuestras condiciones y posibilidades, que nos convienemos con la paz y que es la mejor oportunidad para la educación, que se conviertan en una aliada del buen vivir, en una sociedad que está ansiosa y expectante frente a un cambio de vida, que promete mucho a quienes creemos en que, como lo que dijo ese presidente en sus discursos "lo imposible es posible".

En tal sentido, la Normal Superior no es inferior a los desafíos que nos presenta esta nueva visión de país y asumimos el compromiso de acompañar este proceso de paz,  desde nuestros escenarios a través de acciones que  le permitan  a nuestros estudiantes involucrarse como agentes activos, partiendo de nuestro manual de convivencia en sus líneas de promoción de la convivencia, prevención de la violencia, atención y seguimiento a aquellos casos que perturben la armonía, mediante el fortalecimiento de las competencias sociemocionales y habilidades para la vida, que conduzcan  al relaciones  cordiales  y responsables  con los otros, con su entorno y consigo mismo, potenciando capacidades para una cultura de diálogo y de paz, a través de iniciativas como el plan de mediación escolar, reconocido como un método para la resolución pacífica de  los conflictos entre los mismos estudiantes, recurriendo al diálogo  y la escucha en búsqueda de acuerdos de convivencia en los que todos salgan ganando.

Así también reconocemos la responsabilidad que como Institución tenemos en la transformación de un contexto que ha sido golpeado por la violencia y para ello estaremos atentos a las directrices que trazará el MEN, en el marco de la estrategia “ Escuela, territorio de paz”, que como producto  de las negociaciones entre FECODE ( Federación Colombiana de Educadores) y el MEN ( Ministerio de Educación Nacional),  luego del reciente paro nacional  indefinido del magisterio, se constituye en un acuerdo que permitirá la proyección de las escuelas como territorios de paz, lo que seguramente implicará que así  como las FARC se despojaron de sus armas, nosotros también nos liberemos   de sentimientos, pensamientos y actitudes que inhiben las buenas relaciones con nuestros semejantes en todos aquellos espacios en los que interactuamos.

El  proceso de paz, es pues, una insinuación para que cada Colombiano y en nuestro caso, cada integrante de la comunidad Normalista, se sintonice con este gran acontecimiento, propiciando la  supervivencia en condiciones de equidad, solidaridad, democracia, y respeto por los Derechos Humanos, asumiendo la paz como un concepto dinámico que conlleva a la  justicia e incluye modos de vida, patrones de comportamiento y  hábitos que facilitan el cuidado mutuo y el bienestar, así como el aprecio por las diferencias humanas, individuales y colectivas,  la valoración y el cuidado de los recursos naturales que pertenece a la actual y futuras generaciones . Por tanto nuestra pregunta constante debe ser ¿Hoy qué puedo hacer por la paz? y antes que con palabras, podamos responder con hechos y acciones que deslegitimen la  violencia y den cabida a otras formas de vida, sólo así podremos avanzar, y  como lo escribe Carlos Castro Saavedra en su poema  “ CAMINO DE PATRIA”, que en algunos de sus apartes dice:

Cuando se pueda andar por las aldeas y los pueblos sin ángel de la guarda…Cuando sean más claros los caminos y brillen más las vidas que las armas…Cuando la espada que usa la justicia aunque desnuda se conserve casta…cuando en lugar de sangre por el campo corran caballos, flores por el agua… Cuando en lugar de llanto, las quebradas sus sueños con los hombres los compartan…. Cuando el amor sacuda sus cadenas y le nazcan dos alas en la espalda… Cuando aparezca el ángel, camarada del pobre hermano bravo, muerto de hambre…Sólo en aquella hora, sólo entonces, podrá el hombre decir que tiene patria”.

La normal superior, en su tarea formativa, como todas las demás Instituciones del país, es promotora de valores para la vida; Así es plasmado en nuestro horizonte Institucional. Por ello, exhorta a todos los integrantes de nuestra comunidad educativa, para que asumamos un rol activo en el proceso de pos conflicto, embarcarnos en una pedagogía de la paz que recobre sentido en el aprendizaje de un ser, hacer, pensar y convivir, en la aspiración cotidiana de un equilibrio físico, mental y emocional, como el ideal de todo ser humano.

Teresita Sepúlveda Múnera

Coordinadora de convivencia 

FORO EDUCATIVO

FORO EDUCATIVO

UNA REFLEXIÓN EN TORNO A LA CIUDADANÍA EN EL CONTEXTO   ESCOLAR. El pasado miércoles 8 de noviembre, se llevó a cabo en nuestra Institución el primer Foro Educativo Institucional, cuyo…
Leer más
Cultura de la paz

Cultura de la paz

¿Cómo contribuir a la construcción de una cultura de paz? El conflicto armado en Colombia, que se ha extendido por más de 60 años, es el más antiguo del continente,…
Leer más
Componente comunitario

Componente comunitario

La función de proyección social de esta institución, ha procurado formar una persona que se desarrolla con valores y conciencia social, capaz de enfrentar de manera creativa las necesidades de…
Leer más