Dificultades...

!Que gran oportunidad!

Érase una institución educativa Miguel Ángel Álvarez, llamada la “!gran familia Normalista!” Constituida por un sinnúmero de estudiantes, tanto de la sede principal como de las 7 sedes rurales. En una de las aulas de la sede principal estudian un grupo de niños que, en forma general, son alegres, lindos, divertidos, inteligentes, solidarios, optimistas, fuertes, ruidosos, amables, participativos, activos, creativos, tranquilos, elegantes y nobles. Su maestra es una linda y tierna mujer que los orienta y les enseña con alegría.

Todo en el aula, aunque no era perfecto, estaba lleno de tranquilidad. Un día Dios decidió ponerlos a prueba y enviarles un Angelito, él es un niño encantador, alegre, tierno, simpático, humilde, inteligente y muy activo; le encanta ver videos, escuchar historias fantásticas, correr, saltar, trepar, pasar obstáculos, montarse en las ventanas, acostarse en piso divertir y entretener a los demás.

El angelito Dubian tenía todos estos valores y cualidades, pero no podía mostrarlos al grupo, por el contrario, debía hacerles muchas travesuras ¡tantas como pudiera! Porque Dios deseaba que los niños de segundo A y su maestra tuvieran la oportunidad de demostrar los valores, aprendizajes, actitudes y habilidades que dicen tener. -Porque cuando pides a Dios paciencia, Él no te da paciencia, te da situaciones y dificultades para que seas paciente.

Es así como el gran día llegó y Dubian fue presentado al grupo por la coordinadora de la escuela;una mujer alegre, honesta, estricta, ordenada y bondadosa. Él ingresó al aula cubriendo el rostro con sus manos y con una sonrisa tímida, - que denotaba una combinación entre alegría y temor- . Los niños de segundo lo observaban cuidadosamente siguiéndole cada movimiento. La maestra se dirigió al grupo y lo presentó ante todos como un nuevo miembro de la familia.

A partir de ese momento él recibió muchas atenciones; le prestaban los materiales, le compartían sus alimentos, le brindaban atención y cuidados, deseaban jugar con él y ayudarle en las actividades.

Dubian recordó su verdadera misión y poco a poco se fue liberando de su timidez para ponerlos a todos en apuros. Las cosas ya no permanecían en su sitio, los libros del estante iban y venían, el material didáctico como rompecabezas, sellos, loterías, ábacos, imágenes, pinturas… -todo parecía cobrar vida-, los niños se empezaron a inquietar, él parecía tener poderes, porque en solo un instante todos están pidiendo ayuda de la maestra…. Dubian se me llevó el lápiz, no me quiere entregar el cuaderno , se subió a las ventanas, se sentó en mi puesto y no se quiere parar, me rompió la copia , se tomó mi jugo, me haló el cabello , me pegó en el descanso, no quiere escribir, se tiró en el piso y no me da permiso, se enojó porque se acabó el video, me tiró agua en el baño, me quitó mi juguete , perdió todos sus colores, arrancó todas las hojas del cuaderno, ensució mi ropa… ¬- Esos eran los lamentos de los niños todos los días y eso que sin mencionar los de la profesora- Dubian siéntate bien, respeta a los compañeros, permanece en el puesto, devuélvele el cuaderno, organiza los libros, bájate de las ventanas, escribe rápido para que no te atrases, no rasgues las copias.

El grupo empezó a desesperar, la angustia se apoderaba de ellos y no sabían qué hacer-.La maestra perdía su alegría y se iba desmoronando poco a poco. Un día al finalizar una de esas arduas jornadas, sentada cabizbaja en su escritorio, escribiendo en su diario, reflexionando sobre esta situación se llenó de optimismo y se propuso afrontar con valor la situación. -Fue así como comprendió que la llegada de Dubían era algo maravilloso e importante para el grupo.

Este acontecimiento se convertía para todos en una gran oportunidad para ser mejores y para poner en práctica la vivencia de valores como la tolerancia, la paciencia, el respeto, la solidaridad, la comprensión y el amor.

Se había convertido en un reto para la maestra crear un ambiente agradable en el aula, garantizándole a Dubian y a los demás niños un espacio ameno, tranquilo, confiable en el que prime el respeto por sí mismo y por los demás, el desarrollo de la personalidad sin que este afecte las relaciones humanas; un aprendizaje que potencie sus capacidades en una perspectiva de equidad y calidad, que les permita adquirir competencias y habilidades para la vida.

Pero cómo podría la joven maestra lograr todo esto? ¿Cómo avanzar en el plan de estudios teniendo en cuenta las particularidades de cada niño? No existía para ella un manual, una receta que pudiera seguir paso a paso. Debía conseguir una fórmula mágica.

Inicia un proceso de exploración, revisa la biblioteca, acude a magos expertos, a libros antiguos y hasta visita el sicólogo, al final de su búsqueda descubre que los ingredientes que darían inicio a su fórmula mágica estaban más cerca de lo que pensaba .Era una fantástica combinación entre pedagogía activa e inclusión.

La magia de la inclusión promueve que la diferencia sea reconocida no como un problema, sino como una oportunidad para mejorar los procesos académicos y las practicas pedagógicas al interior de los centros escolares.

El encantamiento de la pedagogía activa hace que el docente realice adaptaciones al plan de estudios coherentes a las necesidades de los estudiantes, que investigue, realizando proyectos de intervención para el mejoramiento de los ambientes de aprendizaje y la trasformación de las acciones en grandes y fabulosas experiencias.

La maestra mezcló estos ingredientes y una luz brillante y hermosa iluminó el aula, parecía que Dios sonreía y le mostraba el camino que debía seguir Así fue como todos los días se propuso diseñar estrategias que ayudaran al angelito y al resto de los niños a ser parte de la maravillosa realidad social que se vivía en la familia normalista, donde todos debían aprender a convivir en el respeto por esas diferencias y hacer de las dificultades una gran oportunidad.